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"Encuarentrenados para una nueva anormalidad"


Un diálogo imaginario y consensuado entre dos amigos, que comparten sus experiencias en cuarentena, por ello, están entrenados o encuarentrenados, sus pensamientos coincidentes y contrapuestos, son respetados; imaginariamente Aldous Huxley autor entre otros de los libros "Un mundo feliz" y "Las puertas de la percepción" primero observa el diálogo y luego su genio inquieto emocional, lo motiva a participar con sus reflexiones.


Para iniciar, queremos a través de está foto expresar nuestro sentimiento contenido en cuarentena e inicialmente en esta "nueva anormalidad"


¿Privilegiar la razón o la emoción?

¿Tendremos que seguir, sin expresar nuestras emociones?

Denomino: "Nueva Anormalidad", porque me resulta anormal y poco novedoso.


JMG = José María Gasalla

Piedrola = Oscar Malfitano Cayuela

AH = Aldous Huxley

y

JMG: Sin duda durante el confinamiento y el postconfinamiento hemos aprendido o reforzado cosas en las que ya creíamos.

Piedrola: Aunque en Argentina vamos camino al confinamiento más largo del mundo, “confieso que he aprendido”, sobre el silencio ambiental, la familia unida, el pensar y repensar, el hacer y el rehacer, el trabajar y el teletrabajar, el conversar y el webinar, el educar y el zoombear, el tiempo y pasar el tiempo, el estar y no estar, el ser y no ser. También he reaprendido muchas cosas que no estaban en mi wikipedia de rutinas de la vida, como ser el peligro, temor, miedo, angustia y saber, cómo es la soledad, para ello, tendrás que ver que a tú lado no está quien nunca a ti te dejaba pensar, en dónde estaba el bien y dónde estaba …. (escuchar la canción del tema de Pototo)

Tema de Pototo- Luis Alberto Spinetta by Juan Carlos Baglietto:




JMG: Y cada uno habrá sacado su lección que seguramente le valdrá para lo que llaman “nueva normalidad”, que ya adelanto, que para mí no existe. Incluso, me asusta. Me suena a robotización. A convertirnos en “seres normales”. ¡Vaya! Ahora me acuerdo de Aldous Houxley (AG), ¡cómo no!

Piedrola: Comparto totalmente, lo que sentís. Acaso, ¿dónde está auto responsabilidad la empatía, la emoción, los sentimientos y la libertad?; acaso ¿están releyendo a George Orwell y su libro 1984? Esta nueva normalidad protocolizada o manualizada de control social, desafía a las leyes de la naturaleza que hasta el momento han demostrado la existencia de la autoregeneración de los sistemas como modo de respuesta a la adaptación de los cambios; la podríamos llamar inteligencia sanitizada, entendida como el proceso que reduce el número de microorganismos pero no los elimina por completo, simplemente, lo reduce a un nivel de supuesta seguridad, para el caso, puedes leer en sus etiquetas que dicen que elimina el 99,9 % de las gérmenes, o sea que queda un espacio de 0,1 % de libertad para la acción; para nuestro caso, la libertad de pensar, en nuestro ser, estar y hacer.. Tendríamos al menos un 0,1 % de inteligencia libre.

Desde la nube, Aldous Houxley, AH, me envía un resumen de su libro “Las puertas de la percepción”, algunas de sus frases, aunque fuera de su contexto las incorporaré a este diálogo, con el propósito de tener otra opinión.

JMG: Para mí son tiempos de “incertidumbre compleja”, en los que vamos a tener que aprender a vivir y sentirnos bien en ese vivir.

Piedrola: Para mi, son tiempos de CAOS; porque para comunicar la pandemia se utilizó el caos como estrategia y ahora estamos en medio de un caos global, que es la consecuencia de la Causalidad (causa y consecuencia), Azar (incierto e indeterminado, Orden (equilibrio transitorio), Sistemático (holístico, complejo). Todavía no avizoro la elaboración de estrategias inteligentes y positivas para transitar este caos. El CAOS como estrategia nos subsume solamente en el nivel de subsistencia, el cual es prioritario, indispensable y necesario para vivir; pero el ser humano, hoy es lo que es porque no quiso pasar el resto de su vida en ese nivel; desarrolló un nivel emocional, en el cual alterna estados de ánimo con el temor, la ira y el desprecio, pero también necesita estrategias emocionalmente positivas que le produzcan alguna alegría y que además perciba la existencia de programas y planes orientadas a la superación de este estado emocionalmente negativo, hasta ahora sustentado en el peligro, temor, miedo, angustia y pánico. Vivir bien para el ser humano es encontrar un equilibrio al menos transitorio entre la supervivencia, la emoción y la razón y en este estado actual de CAOS, no justifica la razón por la que la humanidad ha llegado a esta situación.

AH Dixit: La crisis, “pone en evidencia los viejos enigmas no resueltos, como el lugar de la inteligencia en la naturaleza y la relación entre el cerebro y la conciencia”. “El lugar y la distancia dejan de tener mucho interés. La mente obtiene su percepción en función de intensidad de existencia, de profundidad de significado, de relaciones dentro de un sistema. La mente se interesaba primordialmente, no en las medidas y las colocaciones, sino en el ser y el significado. Según estas ideas la función del cerebro, el sistema nervioso y los órganos sensoriales, es principalmente eliminativa, no productiva. Cada persona, en cada momento, es capaz de recordar cuanto le ha sucedido y de percibir cuanto está sucediendo en cualquier parte del universo. La función del cerebro y del sistema nervioso es protegernos, impedir que quedemos abrumados y confundidos, por esta masa de conocimientos, en gran parte inútiles y sin importancia, dejando fuera la mayor parte de lo que de otro modo percibiríamos o recordaríamos en cualquier momento y admitiendo únicamente la muy reducida y especial selección que tiene probabilidades de sernos prácticamente útil.

Conforme a esta teoría, cada uno de nosotros es potencialmente Inteligencia Libre. Pero, en la medida en que somos animales, lo que nos importa es sobrevivir a toda costa”. “Para que la supervivencia biológica sea posible, la Inteligencia Libre tiene que ser regulada mediante la válvula reducidora del cerebro y del sistema nervioso. Lo que sale por el otro extremo del conducto es un insignificante hilillo de esa clase de conciencia que nos ayudara a seguir con vida en la superficie de este planeta.

Para formular y expresar el contenido de este reducido conocimiento, el hombre ha inventado e incesantemente elaborado esos sistemas de símbolos y Filosofía implícitas que denominamos lenguajes”.

JMG: Y, ¿Qué he aprendido o ha “pegado” con más intensidad en mi cabeza?

Pues que los seres humanos, o al menos yo, somos frágiles, interdependientes y vulnerables.

Piedrola: Sin dejar de pensar en el futuro, aprendí a vivir más el presente, a valorar más el estar, repensar el hacer e intentar mejorar mi ser; soy cinestésico, visual, emocional y familiero; toda esta situación me ha pegado interiormente muy fuerte, extraño mucho el contacto personal, no quiero aventurarme a reencontrarme contigo y en lugar de abrazarte llegar al absurdo de la “nueva modernidad” y darte un codazo, pues me piden que estornude en el pliegue o lado interior del codo y luego que te salude con él, prefiere la vieja modernidad y expresar lo que siento y abrazarte, eso sí, con las manecillas bien lavadas y con barbijo.

En otro orden de cosas, en el libro Neuroecología, publicado en noviembre previo a la pandemia, me empeñé en resaltar el tema de la curva de crecimiento exponencial y el daño o impacto negativo en la crisis ambiental; gracias a los infectólogos ahora no debo explicarla, porque para entender y justificar el confinamiento, nos explicaron la necesidad de “aplanar el crecimiento exponencial”; reflexión para la subsistencia inmediata se tomaron medidas urgentes y preventivas; para la crisis ambiental, hace más de 20 años que seguimos pateando para adelante el tema, gracias a Dios la naturaleza y sus leyes son más sabias que las del ser humano y gracias a la pandemia y al confinamiento, la sustentabilidad ambiental mejoró por otra causa y no por la planeada..

AH Dixit: “Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros, pero siempre en todas las circunstancias, estamos solos”. Cada grupo es una sociedad de universos e islas, la mayoría de ellos, tienen las suficientes semejanzas entre sí para determinar la comprensión por inferencia y hasta la empatía o dentro del sentimiento”. “Hay un interior para la experiencia, lo mismo que un exterior, los problemas planteados, son problemas reales, tanto más graves cuanto que algunos son completamente insolubles y otros solubles tan solo en circunstancias excepcionales y por métodos que no están al alcance de todos.

JMG: Diría que incluso los que más gritan, los más “machotes” gritan asustados.

Piedrola: Grité de bronca, también lloré, lo hice y lo hago, al no poder estar junto a mis seres queridos, y en especial mis nietos; nunca me titulé de machista, la pandemia no me enseñó a cocinar, lavar platos, planchar ropa o lampacear pisos, mis padres no enseñaron a vivir bien, a hacer el bien y ello me lleva a estar bien con bienestar interior.

AH Dixit: “Pascal, observó que la suma del mal disminuiría mucho si los hombres aprendieran a quedarse sentados en sus habitaciones, transformándonos en un sustituto de fabricación de identidad”. “El miedo, según lo advierto al analizarlo en retrospectiva, era a quedar aplastado, a desintegrarme bajo la presión de una realidad más poderosa de la que una inteligencia, hecha para vivir la mayor parte del tiempo en el cómodo mundo de los símbolos, podía soportar.

JMG: Los seres humanos necesitamos de la acogida, el cuidado, el cariño que nos dan otros seres como nosotros. Y precisamos de reconocimiento y confianza.

Que confíen en nosotros, que estén presentes al estar cerca de nosotros. Y cuando están lejos, también.

Piedrola: Somos seres sociales, la confianza es una cuestión “esencial”, también necesitamos el reconocer y reconocernos; cómo nos vemos y cómo nos ven los otros, el aislamiento nos contagia de desconfianza y el espejo nos ayuda a autoconfiar.

No me gusta la nueva normalidad protocolizada, cada uno debería recrear su propia normalidad.

AH Dixit: William Blake, acerca del libro escribió: “Si las puertas de la percepción, quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre, tal cual es, infinito”.

JMG: Y, en nuestra interacción es importante nuestra responsabilidad.

Piedrola: Totalmente de acuerdo.

JMG: Ser responsable es dar respuesta desde nuestra libertad, Nuestra libertad, nos convierte en respuesta.

Piedrola: El libre albedrío, es lo que supuestamente nos diferencia de otros reinos que no tienen protocolos, que finalmente son palabras efímeras para subsanar errores cometidos por quiénes elaboran los mismos.

AH Dixit: “Ser esencia, conciencia, un puñado de particularidades insignificantes y únicas en las que cabía ver, por una indecible y sin embargo paradoja, la divina fuente de toda existencia. Ser conocimiento y ser sentimiento, por primera vez comprendí, no a nivel de las palabras, no por indicaciones incoadas o a lo lejos, sino precisa y completamente, a qué hacían referencia estas prodigiosas sílabas”.

JMG: Y durante esta pandemia ha habido mucha gente responsable que no ha esperado que le digan que hacer.

Piedrola: Los barbijos, mal llamados tapabocas, porque debe taparse también la nariz, los compré antes que se declarara la cuarentena en Argentina, al cabo de más de 100 días de estar confinado, he salido tres veces para trámites personales, el resto de los días de la “marmota”, los veo ocasionalmente desde la ventana, buscando luz natural, también salgo virtualmente con la ventana de la pantalla en la cual escribo y finalmente paseo por la ventana interior que refleja el espejo. Creo que la humanidad ya sabe qué hacer; quienes nos gobiernan, haciendo uso de las palabras de Herbert Simon, deberían transparentar que “debemos aprender a vivir con el conflicto” siendo la pandemia la causa del mismo y mientras tanto, a esperar la bendición de Dios o la vacuna.

AH Dixit: Todos en casa: “Advertí que estaba eludiendo deliberadamente las miradas de quienes estaban conmigo en la habitación, tratando deliberadamente de no darme cuenta de sus presencias”.

JMG: Se han anticipado y han puesto sus recursos (materiales, emocionales, profesionales, espirituales) al servicio de otros.

Piedrola: Comparto que muchos han hecho lo que se puede y muchos otros lo que se debe, nos quedan algunos poquitos que todavía están en falta y deben hacer lo que aún no han hecho, el hacerse cargo de lo que hicieron y de lo que no hicieron.

JMG: ¡Viva¡. ¡Que no decaiga ahora¡. La pandemia nos tiene que ayudar a ser más humanos. Lo que somos. No cuenta una caricatura.

Piedrola: La pandemia nos obliga a repensar qué queremos ser y qué debemos hacer para un mejor estar. Es difícil expresar en palabras o dibujos el sentir de lo que nos ha pasado, aunque algunos visionarios lo predijeron, el ser humano, finalmente es así, somos lo que hacemos.

JMG: Y es tiempo ahora de colaborar para reforzar la autoconfianza de muchos que lo están pasando mal.

Piedrola: Pertenezco a un grupo de privilegiados, que aunque estamos en situación de riesgo, mantenemos la esperanza de un mañana mejor, distinto que todavía no hay protocolo que me indique cómo lo viviré.

AH Dixit: “…recién nacido, el comportamiento, la apariencia y la misma idea de sí mismo, habían dejado momentáneamente de existir, … el no mismo, podía ser percibido muy claramente en las cosas y en los seres vivos a este lado del bien y el mal; en los seres humanos solo era visible cuando estaban en reposo, con el ánimo sereno y los cuerpos inmóviles”.

JMG: E intento, desde esta plataforma de la confianza, ayudar todo lo que puedo y en eso estoy. Mirando y creando futuro desde la confianza

Piedrola: Gracias Maestro y Amigo; tú calidez humana me hace repensar continuamente las barreras que aún me quedan por saltar; el concientizar, reflexionar, emocionar, contribuyen a aplicar todo lo aprendido y a seguir aprendiendo.

JMG: Y, desde la crisis o después de la crisis son momentos propicios para reflexionar, para seguir aprendiendo, para cambiar o incluso transformarnos.

Piedrola: Es domingo 5 de julio, son las 11.50, estamos en cuarentena fase 2 parcialmente inteligente, yo no puedo salir, pero los niños sí. Estoy en la planta alta de la casa, desde dónde observo lo que sucede afuera. En la calle, casi no hay gente, escucho a Nano, mi perro y fiel amigo, que ladra y mueve su cola, mi rostro se ilumina, escucho gritos de alegría, observo desde mi ventana el saludo dominguero de la caminata permitida de mis hijos y nietos, los saludo con todo mi amor, los veo a la distancia …, pasan unos instantes de felicidad, anhelo tocarlos, acariciarlos, besarlos…, nos saludamos, pasan y se van, como una caricatura de la vida. No creo en la casualidad, esto pasó por causalidad, justo en el momento que estoy escribiendo este posteo, no encuentro palabras, para expresar lo acontecido, sólo las sonrisas expresaban mi felicidad y luego también mis lágrimas de verlos partir, expresaban la ambigüedad de los sentimientos.

Cambiar, variar, modificar, alterar, transformar mis emociones…, me va a ser muy difícil, quizás con el paso del tiempo y cuando esté aún presente en la nube, se observará que mis nietos, sean menos emocionales, aunque en realidad no es una expresión de deseo personal.

JMG: Y comenzaría preguntándome, ¿Cuánto tiempo desperdicio observando: lo que no está bien, lo que no me gusta, lo que no funciona y no dando la suficiente importancia a la belleza, a la integridad, a la confianza, a lo que funciona bien, a la grandeza y potencialidad del ser humano comenzando por nosotros mismos?

Piedrola: He observado y criticado, la creación del virus, manifestado que los gobernantes miraron para el costado, haciendo de cómplices silencios, poniendo mute a la causa y actuando tardíamente en los efectos; confinándonos en la casa (caverna) con el remedio del jabón y lavandina.

He valorizado y aplaudido el comportamiento de las personas que cumpliendo con su función en el cuidado de la salud, abordaron el peligro, concientes del riesgo en la mayoría de los casos sin los elementos adecuados para enfrentar al virus.

Hemos reaprendido a valorar la vida y darnos cuenta que la vida es bella.



Revaloramos la sensatez y los sentimientos.


JMG: Martin Seligman el padre del movimiento de la psicología positiva, señala que “un estado de espíritu positivo lleva a los individuos a un modo de pensar creativo, tolerante, constructivo, generoso y abierto.

Piedrola: En el momento en que escribo, creo que este momento es clave, porque somos muchos los que hablan y escriben sobre la necesidad de cambiar, pero hasta ahora son sólo palabras, expresiones de deseo, que intentan marcar un rumbo mejor, es ahí, dónde los protocolos no ayudan, porque omiten los sentimientos y se amparan en las razones que nos llevaron a esta situación, como si en ella, la humanidad estuviera ausente. Siempre hay dos formas o historias para contar la misma cosa, te lo puedo decir con música, con la belleza de las imágenes o con la interpretación de las palabras, para todos estos fines esta película ”La Vida de Pi" Siempre hay por lo menos dos formas para ver el mismo hecho, cada uno elige a través de su percepción"




Piedrola: Soy escorpiano, en el horóscopo chino soy Tigre, voy por la positiva, aliento enviar señales que marquen el camino de la integridad y de la construcción basada en los valores positivos existentes.

JMG: Y ese es un modo de pensar y resaltar lo que está bien y perfeccionar las virtudes de la confianza”.

Piedrola: Doy fianza, doy crédito, construyo confianza, agradezco la confianza, es absolutamente necesaria para crecer y evolucionar, confiar en sí mismo y en el otro mismo; ponerse en el lugar del otro, ser uno en el otro. Soy adulto, mayor, responsable y a esta altura de la vida, quiero vivir, a mi manera.